La vida de los recién jubilados cambia radicalmente, se encuentran fuera del estrés que origina naturalmente un trabajo, dejan atrás la presión para levantarse a cierta hora, ya no se enfrentan a traslados largos y dan paso a una forma de vida más tranquila.

Y es que cuando se tiene más de 40 años ejerciendo alguna profesión y el retiro está a la vuelta de la esquina, son dos los miedos que inundan la cabeza de las personas:

  • ¿Cómo combatir la idea de que ya no harás lo que hiciste durante tantos años?

  • ¿Qué hacer con todo el tiempo que tendrás libre?

La primera es la más compleja. Aunque la persona sabe que si duró tantos años en un lugar fue por algo, los pensamientos cuestionando su propia capacidad aparecen tarde o temprano.

¿Ya no me necesitan? ¿Podría haber trabajado más? ¿Ya no era tan bueno como antes? Son solo algunos cuestionamientos que se hacen presentes.

La segunda, aunque muchos no lo crean así, es menos compleja, pues la respuesta ya está en cada uno, solo se necesita hacer un autoanálisis para llegar a la respuesta.

Y justo esa es nuestra intención en este artículo, que identifiques qué aspectos debes considerar para saber qué hacer una vez que estás jubilado o pensionado.

Además, te compartiremos cinco actividades que podrías tomar en cuenta en esta nueva etapa de tu vida.

¿Cómo saber qué hacer cuando te jubiles?

Después de tantos años de trabajo, cualquier jubilado o pensionado tiene derecho a hacer lo que quiera, ¿estás de acuerdo?

Sin embargo, hay una serie de recomendaciones que puedes tomar en cualquier momento si estás en esa etapa en la que no sabes qué hacer para ya no tener tanto tiempo libre.

¿A qué te dedicabas y cuáles eran tus funciones?

En una hoja en blanco anota tu profesión y cuáles eran tus actividades. Hacerlo te ayudará a identificar con mayor facilidad qué habilidades tienes más desarrolladas, con eso puedes ir descartando planes para tu retiro.

4 actividades que puedes hacer siendo jubilado o pensionado

Más de mil personas se jubilan cada día en México, lo que se traduce en tiempo libre, sin embargo, hay muchas opciones en qué invertir su tiempo: recreativas, oficios, cursos, etc.

No hacerlo y descansar (algo bastante merecido) puede ser satisfactorio al principio, pero al cabo de unas semanas o meses es necesario empezar a visitar ciertos lugares o realizar ciertas actividades.

Por esto, aquí te presentamos siete actividades que puedes hacer si deseas emplear tu tiempo en algo más que descansar:

1.- Programas de recreación para jubilados y pensionados

Ya sea a través de una institución privada o del gobierno, una opción a considerar es inscribirse a programas para jubilados o pensionados, en donde tendrán la oportunidad de intercambiar experiencias, actividades y cultura.

Entre las actividades que se pueden llevar a cabo son:

  • Ingresar a talleres para llevar a cabo alguna actividad que impulse su desarrollo físico y emocional.
  • Paseos a diversos lugares turísticos, los cuales incluyen hospedaje y alimentación en la mayoría de los casos.
  • Visitas a museos, exposiciones, obras de teatro y conferencias.
  • Actividades físicas para desarrollar un envejecimiento activo.

Toma en cuenta que los costos cambiarán dependiendo de la institución a la que te inscribas. En el caso del gobierno, la gran mayoría de las actividades son gratuitas.

2.- Autoempleo

Tal vez una de las mejores opciones, pues implica poner en práctica toda tu experiencia laboral a un ritmo de trabajo impuesto por ti mismo, lo que te permitirá tener tiempo suficiente para hacer otras cosas.

Para llevarlo a cabo, toma en cuenta estas consideraciones:

  1. ¿De verdad quieres hacerlo? Aunque seas bueno, haz trabajado toda tu vida en eso y a lo mejor es lo último que quieres hacer.
  2. ¿Dónde lo harías? Pueden ser clases individuales en tu casa o en la del alumno, o talleres grupales en algún salón.
  3. ¿Cuánto ganarías por hacerlo? A pesar de que puedas estar recibiendo dinero por tu retiro, seguir generando ingresos es bueno. Calcula tus gastos y determina cuánto te conviene ganar.
  4. ¿Cuánto tiempo le dedicarías? Una opción son clases diarias pero solo un par de horas, o muchas horas pero solo 3 días a la semana.

3.- Dale seriedad a tu hobbie

Todos tenemos un hobbie al que, por la razón que sea, le pudimos haber regalado más tiempo, pero no lo hicimos: bailar, pintar, cocinar, practicar un deporte, etc.

Si es tu caso (porque no necesariamente aplica para todos) investiga sobre escuelas, talleres o deportivos donde puedas practicarlas.

Hacerlo beneficiará tu estado de ánimo y tu salud física, y tal vez tu historia se convierta en un caso de éxito.

4.- Ocúpate en ti mismo

Ser jubilado o pensionado no tiene que ser un motivo para “huir” de tu casa con tal de no aburrirte en ella. Hay muchas cosas que puedes hacer y que créenos, te mantendrán ocupado:

  • ¿Tienes jardín? Arréglalo, limpialo, planta algunas semillas y dale vida. Busca algunos tutoriales en internet para hacer grandes cambios invirtiendo poco.
  • Rediseña cada área de tu hogar. Date la oportunidad de mover los sillones, pintar las paredes y cambiar la iluminación, por ejemplo. Tu casa podría lucir irreconocible siendo un poco creativo.
  • Compra un sillón pequeño, pon tu disco de música favorita y dale una oportunidad a ese libro que llevas años asegurando que ya lo vas a leer.
  • Date unos días para identificar qué artículos ya no usar y, por qué no, organiza una venta de garage.

Caso de éxito

Después de 45 años de estar trabajando en la misma empresa, a la cual llamaba “su casa”, Remedios tomó la decisión de ponerle fin a su etapa laboral y decirle “hola” a la jubilación.

Decirle adiós a casi una vida siendo la encargada de las finanzas de la compañía no fue cosa fácil.

Pero no lo hizo por falta de interés o porque su rendimiento ya no fuera igual, lo hizo porque estaba convencida de que todas las etapas tienen un fin y, a sus 63 años, era hora de tener nuevos planes.

Las recomendaciones estuvieron a la orden del día: “viaja por todo el mundo”, “vende productos de catálogo”, “descansa, ya trabajaste mucho”, “toma algún curso”.

Aunque agradeció las ideas, no las tomó en cuenta.

Remedios disfrutaba mucho de la repostería y, un par de meses después, por azares del destino, una de las galletas que horneó para su nieta mayor cayó en manos de la directora del colegio.

Un pedido se convirtió en dos, tres y cuatro, hasta que a la directora se le ocurrió qué Remedios podía ser quien cocinara los postres de la cafetería de la escuela.

Un año después de su jubilación y sin buscarlo realmente, Remedios encontró una ocupación que la mantiene activa, haciendo una de las cosas que más disfruta y obteniendo dinero.

La jubilación pinta mejor de lo que pensaba.

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